The King: el peso de la familia

Avatar Max Czajkowski | 02/11/2019

El escritor y dramaturgo sueco August Strindberg, en uno de sus más celebrados exabruptos, manifestó que la familia era esa sagrada institución donde los niños son torturados antes de decir su primera mentira”. En The King, la nueva película de Netflix, protagonizada por Timothée Chamalet y producida por Brad Pitt, esa institución está quebrada y envuelta en mentiras.

Dirigido por David Michod (War Machine), el film es una adaptación de las obras Enrique IV y Enrique V de William Shakespeare, pertenecientes a su tetralogía “La Henriada” o “Tetralogía Lancaster”, en las que se narra los reinados convulsos marcados por la “Guerra de los Cien Años”. En este drama de carácter histórico, vemos el ascenso al trono de Enrique V de Inglaterra (Thimothée Chalamet), que deberá abandonar su vida de príncipe plagada de jolgorio y fiestas para centrarse en el gobierno del reino inglés.

La primera mitad del largometraje es lenta. Mejora considerablemente cuando alcanza la acción en el nudo de la historia: el enfrentamiento entre Enrique V y el delfín Francés (Robert Pattinson). Pattinson, en el rol de “villano”, tiene una verborrágica participación con tintes caricaturescos. En sus acortadas escenas, no logra el cometido de que el espectador llegue a odiarlo. Durante la guerra, llevada a cabo en una colina francesa, hay varias escenas que recuerdan a la “Batalla de los bastardos” de Game Of Thrones; mucho barro, soldados aplastados y un plano cenital donde falta Jon Snow.

La fotografía es grandiosa, con una luz natural que enriquece cada escena y te introduce a la época del renacimiento. La musicalización genera una ambiente perfecto que no distrae, sino que armoniza. Es una gran producción en cuanto a la indumentaria y al gran número de extras que le dan un tinte real a la película que posee una sobresaliente dirección.

Chalamet, por su parte, tiene una interpretación consideradable. Es el joven que no quiere ser Rey, pero con melancolía lleva esa responsabilidad familiar. Luce en cada momento la gran carga emocional: gobernar y participar de todos los actos palaciegos. Su fin es benévolo, pero su entorno lo empuja a otra dirección.

Otro punto alto de la película es Joel Edgerton, bajo la piel de Sir John Falstaff, fiel compañero de Enrique V. Su personaje es profundo, un hombre desalmado que no tiene rumbo, pero que es un guerrero experto en batalla y sirve de buen consejero al rey.

“The King” es una buena adaptación shakespereana; la melancolía, la mentira y la tragedia son sus pilares, así como los de una familia real. El tiempo dirá si podrá colarse entre los mejores filmes de época, argumentos tiene.



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